Por competitividad estratégica internacional entendemos la capacidad que tiene una empresa para lograr un mayor y mejor rendimiento sobre sus competidores en los mercados tanto nacionales como extranjeros y preservar así las condiciones que sustentan sus rendimientos actuales y futuros. El rendimiento internacional de una empresa significa evaluar la competitividad de la empresa en términos de sus consecuencias, es decir, a través de los resultados netos que se obtienen de su rivalidad competitiva con otras empresas que disputan el mismo mercado. La administración estratégica permite tener una visión de mejoramiento continuo a través de la formulación, implementación y evaluación de planes de desarrollo y competencia internacional que permitan la supervivencia de la empresa a través de los años y siempre en a la vanguardia en sus métodos, procedimientos e innovación de sus prácticas.

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